jueves 13 de marzo de 2008

ASÍ FUE EL 12 DE MARZO

Desperté como a las 12:40 del mediodía aquí en Portland, mientras la radio me daba cachezatos hablando de la muerte de Jorge Guinzburg; salí de mi habitación hacia la cocina en busca de un desayuno algo tardío, mientras charlaba y nos veíamos con mi novia a través de la computadora. Luego del desayuno me puse a lavar los trastos que utilicé para prepararlo, y los que habían quedado de la noche anterior. Había ya lavado casi todo, sólo quedaba por limpiar la jarra de la cafetera eléctrica y sus adyacentes. La cuestión es que desde el vecino secaplatos a una de las tazas que allí estaban escurriendo no se le ocurre mejor idea que caer dentro de la piletita, y dió de cotelete contra la jarra de la antedicha cafetera, dividiéndola en dos hemisferios que encastran perfectamente pero que son un tanto irregulares. Salí en busca de una casa de venta de artículos de bazar, o algo que se le asemeje, tratando de ver si podía encontrar un sustituto para la malograda jarra. En el primer lugar al que acudí me señalaron muy cordialmente que ellos no comerciaban esa clase de productos, pero como a dos cuadras yendo para allá y a sólo una cuadra yendo por acá tal vez podría conseguir la solución. Me dirigí por acá, y no era una cuadra sino dos, y habiendo expuesto mi problema me dieron un papelito con un número telefónico gratuito y con datos de www de algo que sería como "todojarrasdecafeteraeléctrica". Allí mismo me ví tentado por una cafetera espresso importada de italia. Estaba muy linda sobre su estante... plateada... brillante... portentosa... y no pude resistir la tentación. Además compré repuestos para el filtro, porque cuando la goma ésa se caga el café se desparrama y te enchastra toda la cocina.
Fuí caminando luego, esta vez para allá. Seguía sin poder creer los cachetazos que me dió la radio al despertar; también recordé que hoy cumplen años mi amigo Pablo Lemos, mi amiga y casi pronta a parir Estefania Testa (ambos en Argentina) y mi compañero de trabajo Andrey Vasilev. Llegué allá. Tampoco encontré nada. Ahí me dí cuenta de las diferencias notorias entre mi mentalidad y la de los gringos. Yo por allá por Villa Ortúzar hubiera conseguido en cualquier bazar una buena jarra sustituta que te la voglio dire. Caminé ya resignado hasta la parada de lo que aquí llaman "street cars", que supongo que son como los viejos tranvías, pero con actualización post 2000. Me fuí al circo, y me encontré con mi roommate (compañero de apartamento) y le mostré y le expliqué como es que funciona mi nueva adquisición. Creo que entendió. El baterista del show que nos oyó conversar nos dió una idea respecto de la jarra quebrada, que pondremos en práctica, y luego contaré como nos fue con eso. Un rato más tarde hablé con mi novia por teléfono. Después el show, la lluvia fuerte de esta noche, luego un tanto más ligera, y a tomar el bondi que pone la empresa para volverse a casita. Andrey Vasilev se quedó con parte del elenco en la cantina del circo brindando y celebrando por su día. Pablo Lemos en Chacabuco (supongo), y Estefania Testa y su panza felices en Buenos Aires.



Es que tenía ganas de escribir algo.