domingo 16 de marzo de 2008

QUE LO ÚNICO QUE NO SIGA EN ALZA SEA LA PRESIÓN

Ya es noche de sábado acá en Portland. Debo decir que este día fue un tanto irregular para mí: pasé de la noche del viernes a la madrugada del sábado sin escalas. A las tres tomé los comprimidos para aplacar el dolor; lo mismo a las siete. A las ocho salí al Casey Eye Institute. Me esperaban los doctores Vemulakonda, Witherspoon y Flaxel. Todos los chequeos. Había alta presión en el ojo operado. Pastillita anaranjada para bajar esa presión alta. Comentarios tranquilizadores para mí, dado que según la opinión de cada uno de ellos el trabajo dentro del ojo lucía bien dentro de lo esperable. Que veré borroso y nublado dijeron, por la presión que hace la burbuja de gas sobre la retina para que se adhiera. Que descanso del trabajo hasta el miércoles (nueva nota dirigida al circo) y que mañana domingo vaya a un nuevo control. Y seguir con todos los cuidados farmacológicos del caso más esa pastilla anaranjada, una esta noche y otra mañana al despertar.

Son las 22:40, hace diez minutos me zampé la anaranjadita, y en veinte minutos más el resto de la colección farmacológica prescripta. Pauline me hará el favor de acercarme hasta el hospital, ya que mañana es imposible dirigirse allí vía teleférico (acá le dicen TRAM). Y a propósito, como cierre de esta edición van dos postales ilustrativas de una jornada que al parecer no llovía por estos lares, y que me fueron acercadas por la inestimable gentileza de mi novia Lorena.