jueves 20 de marzo de 2008

BROTES ESPERANZADORES

Esta mañana arranqué tempranito, como a las 7 de la mattina, luego de una no tan placentera noche debido a una cuasi pesadilla, pero ese no es el tema. Me preparé el desayuno (cafecito con leche con azúcar), y luego arranqué con los mates, por supuesto amargos. Hacía unos días que no escribía nada por estos lares, y sentí el deseo de contarles algo que está sucediendo con alguna gente de la Portland State University y que se extendió a otras ciudades como Eugene (también en Oregon, Universidad de Oregon), Boulder en el estado de Colorado (Universidad de Colorado), y que está buscando manifestarse también en Washington D. C. (Distrito de Columbia).

Durante los primeros días de mi estadía en esta ciudad, en una de esas mañanas ví como un grupo de personas colocaba muchísimas pequeñas banderitas en los parques que circundan la Universidad Estatal de Portland, las más blancas y las menos rojas, y pensé que tal vez se trataba de algún festival o acontecimiento especial próximo a celebrarse. Y pasaron los días, las semanas y las banderitas siguen allí. En una de las paradas del tranvía que me lleva al trabajo y que pasa por la universidad, pude advertir un cartel que reza que cada banderita blanca simboliza seis personas iraquíes muertas en la guerra en Irak, y las rojas simbolizan cinco personas del ejército americano caídos en combate en el mismo lugar.

Desconozco las dimensiones de tales jardines, pero a juzgar por lo que ven mis ojos son casi como tres cuadras llenas de banderitas. Lo que sí me reconforta es encontrar personas capaces de reflexionar profundamente ante semejantes desgracias típicas de nuestro género humano, y que sean capaces de manifestarse en disidencia, pacíficamente y sin ofender a nadie y mostrando datos que la realidad confirma a diario.


3000 banderas rojas representan los 3055 soldados

americanos que murieron en la guerra en Irak. Agregamos

que 356 soldados americanos murieron en Afghanistán.

655000 iraquíes han muerto. Cada una de las 112000

banderitas blancas representa 6 soldados y civiles iraquíes

que han muerto en la guerra en Irak.

De veras que no me he puesto a contar las banderitas de a una; estas fotografía las he tomado de http://www.iraqbodycountexhibit.org/ y me ha parecido interesante destacar esta forma de manifestación antibélica y pacifista que tal vez ayude a esclarecer la mirada sobre esta tendencia insistente de nuestro género humano, que a veces no demuestra serlo cayendo en esta clase de situaciones dolorosas.

Dejé por un momento de contarles de la evolución favorable que está viviendo mi ojo, de algunos dolores aún persistentes, pero preferí dar a conocer esta interesante y profunda iniciativa en estos días que -se supone- son de meditación y reflexión, aunque muchos hayan prefierido el esparcimiento.

Que tengan unas buenas pascuas.

lunes 17 de marzo de 2008

DOMINGO LIBRE

Esta mañana volví al Casey Eye Institute gracias a la gentileza de Pauline. Me revisó el doctor Vemulakonda. Dijo que la retina se está adhiriendo a la pared del ojo en una buena forma, que la presión ocular es normal y que la burbuja de gas se irá diluyendo de aquí a dos semanas. El doctor lucía tan contento como si se tratase de su propio ojo. En medio del chequeo el doctor recibió una llamada de la doctora Flaxel, a quien puso en conocimiento de las novedades al instante. Mañana esperaré por una llamada telefónica de los doctores para confirmarme a que hora debo presentarme el próximo martes para una nueva revisión.
Me puse en contanto con el argentino que usa como pseudónimo "estenoesminick" y que vive aquí en Portland. Tal vez podamos encontrarnos, charlar un poco, tomar unos mates y pasar un buen rato con el y su familia.

Buen lunes para todos.

domingo 16 de marzo de 2008

QUE LO ÚNICO QUE NO SIGA EN ALZA SEA LA PRESIÓN

Ya es noche de sábado acá en Portland. Debo decir que este día fue un tanto irregular para mí: pasé de la noche del viernes a la madrugada del sábado sin escalas. A las tres tomé los comprimidos para aplacar el dolor; lo mismo a las siete. A las ocho salí al Casey Eye Institute. Me esperaban los doctores Vemulakonda, Witherspoon y Flaxel. Todos los chequeos. Había alta presión en el ojo operado. Pastillita anaranjada para bajar esa presión alta. Comentarios tranquilizadores para mí, dado que según la opinión de cada uno de ellos el trabajo dentro del ojo lucía bien dentro de lo esperable. Que veré borroso y nublado dijeron, por la presión que hace la burbuja de gas sobre la retina para que se adhiera. Que descanso del trabajo hasta el miércoles (nueva nota dirigida al circo) y que mañana domingo vaya a un nuevo control. Y seguir con todos los cuidados farmacológicos del caso más esa pastilla anaranjada, una esta noche y otra mañana al despertar.

Son las 22:40, hace diez minutos me zampé la anaranjadita, y en veinte minutos más el resto de la colección farmacológica prescripta. Pauline me hará el favor de acercarme hasta el hospital, ya que mañana es imposible dirigirse allí vía teleférico (acá le dicen TRAM). Y a propósito, como cierre de esta edición van dos postales ilustrativas de una jornada que al parecer no llovía por estos lares, y que me fueron acercadas por la inestimable gentileza de mi novia Lorena.





sábado 15 de marzo de 2008

EL LÁSER, LA RETINA Y LA REP...

Había visto ya a la doctora Flaxel el jueves por la mañana, y la cosa era que en la mañana del viernes se iban a hacer el tratamiento con láser y todas esas cuestiones. Jueves unos minutos antees de las 8 de la noche; preparativos para un nuevo show. Hora de maquillarse, y al momento de vestir el parche para proteger el ojo derecho de las altas luces de escena, otra vez las molestias púrpuras y gelatinosas provocadas por la debilidad de la bendita retina desprendida. De apenas una manchita roja en el rincón superior izquierdo a una especie de burbuja informe y gelatinosa que cubría casi la mitad del ojo. Comencé el espectáculo con un sentimiento amargo de tristeza, sufrimiento y frustración. Pensaba que ya el camino de recuperación estaba bien avanzado ya que duele encontrarse con ciertas piedras en el camino como ésta de la que hablo ahora. En el entreacto intenté comunicarme con el servicio de urgencia del Casey Eye Institute (dependiente de la ayer citada OHSU) para darle a conocer a la doctora Flaxel las últimas y no tan buenas noticias; dejé primero un mensaje grabado y luego conecté con una de las asistentes del servicio explicándole la situación. Pocos minutos después recibí un llamado del (ahora confirmado descendiente de indios de la india) doctor G. Atma Vemulakonda, quien al enterarse de mi situación me citó para verlo en el hospital esa misma noche luego del show, como a las 11 de la noche. Pude llegar gracias a Robert Stemmons y su mujer Pauline quienes, con gestos de preocupación, me llevaron en su camioneta.
El doctor Vemulakonda se dispuso con los chequeos sobre mi ojo, y pudo advertir ciertas mejorías en el funcionamiento y focalización de mi ojo derecho, pero lamentablemente también encontró que aquellas molestias gelatinosas de color púrpura se trataban de la presencia de un fluído dentro del ojo que estaba volviendo a producir desprendimiento de la retina. Me dijo que en la mañana del viernes el se iba a poner en contacto con la doctora Flaxel para ponerla al corriente, y que posiblemente yo recibiría una llamada telefónica de su parte para coordinar la hora en que yo debía ir al Casey Eye Institute. Era ya cerca de la medianoche, y el doctor Vemulakonda se ofreció gentilmente a llevarme de regreso, situación en la cual pude comprobar sus orígenes familiares mientras charlábamos en el camino.
Mañana del viernes a las 8 de la mañana, sonó mi celular y era el doctor Vemulakonda diciendo que me esperaban allí a las 11, como había quedado en un principio. Me recibió el doctor Scott Witherspoon, quien volvió a examinarme, y luego llegó la doctora Flaxel y me revisó de nuevo; luego ellos se apartaron un momento a conversar e intercambiar opiniones, y regresó el doctor Witherspoon diciéndome que la decisión que habían tomado era de volver a cirugía, que iba a ser menos dolorosa, y me aclaró ciertos riesgos que conlleva esa clase de intervención. Hice una llamada telefónica a la fisioterapeuta del circo Michelle Sinclair, pero me atendió el contestador y le dejé un mensaje. Luego llamé al Director Artístico Gerard Theoret, y le dije como estaban yendo las cosas y que era lo que habían decidido los doctores. Luego hablé con mi hermana Carmen y con mi novia Lorena. Apagué el celular. Esperé allí donde están los silloncitos en el sexto piso. Era ya la 1 de la tarde del viernes. Salió la enfermera y me llamó. Preparativos para la cirugía: desvestirse y ponerse la bata, suero, anestesia, preguntas de rutina y esas cosas. Entre esas preguntas, la enfermera quiso saber quien era la persona que habría de venir a buscarme luego de la operación. Volví a encender el celular acudiendo a Staci Galutia (encargada de la sección Tour Services) quien muy gentilmente se hizo cargo afortunadamente de la situación. Apagué el celular, y a la sala de operaciones. Mi estado anímico variaba de bronca a aceptación, a nervios, a tranquilidad, etcétera etcétera. La anestesia estaba haciendo su efecto, mi respiración se fue tranquilizando y profundizando. Los doctores Flaxel y Witherspoon pusieron manos en el asunto. Mi ojo veía indescifrables siluetas. Promediando la cirugía sentí ciertos dolores en el párpado inferior del ojo derecho, y ante mis quejidos me dieron más anestesia. La cirugía llegó a su término en una hora y media aproximadamente. Salí de la sala llevado en camilla, y al poco rato ya mi ojo sentía mucho dolor, ante lo cual me dieron dos pastillas de oxycodone y en diez minutos el dolor fue disminuyendo. Ya estaba Staci lista para llevarme al apartamento. La doctora Flaxel me dió las instrucciones para verla mañana sábado a las 9. Le pedí que redactara un informe explicando lo sucedido para presentar al circo; se retiró y luego vino el doctor Witherspoon diciendo que la operación se había hecho bien, y allí me dejó el reporte firmado por la doctora. Staci me llevó de vuelta, le entregué a ella el reporte y me dejó en la puerta del edificio.
Aquí me encuentro ahora, de reposo otra vez, con algo de molestia en el ojo, poniendome en contacto con mis afectos y sintiéndolos bien cerca. Hasta Mauro Mozzani y Helena Saldanha me llamaron por teléfono desde Italia cuando regresé, si bien sin conocer mi situación concientemente, pero el alma no conoce de impedimentos ni limitaciones aparentes como para encontrarse con las personas que se quieren. Esta noche dormiré recostado sobre mi lado izquierdo. Faltan 2 horas y 45 minutos para una nueva dosis del oxycodone. Toda mi energía puesta en esta nueva recuperación.

viernes 14 de marzo de 2008

...Y MAÑANA SERÁ EL LÁSER

Este día amaneció lluvioso acá en Portland. Yo sabía desde hace una semana que hoy a la mañana debía presentarme como de hecho lo hice en el cuarto piso del Oregon Health and Science University (OHSU) para un chequeo por la cirugía en mi ojo derecho. Yo durante el fin de semana venía notando cierta manchita en forma de semicírculo en un costado del ojo, además de seguir viendo borroso y distorsionado; entonces puse en conocimiento de la doctora Flaxel los antedichos detalles. Luego de un chequeo de rutina, la doctora decidió extender su exámen, ya no tan de rutina. Gotitas dilatadoras, gotitas anestésicas, hasta que luego de una interconsulta con otro oftalmólogo (de aspecto un tanto indio de la india o arábigo tal vez) la doctora decidió inyectar una especie de burbuja de aire dentro del ojo derecho como para eliminar mediante presión el fluído que se ha filtrado en el ojo y que despega un tanto la retina de donde debe estar adherida. Y que mañana a la mañana mediante láser se resolverán todos los demás desperfectos que aún sigue padeciendo mi ojo.

Cierta llovizna y humedad se hace presente intermitentemente en ésta ciudad. Ya va siendo hora de salir a trabajar, siempre con el ojo de pirata. Mañana amanecerá con láser. Veremos que nos traerá el nuevo amanecer. Yo sigo insistiendo en soplar todas las nubes.

jueves 13 de marzo de 2008

ASÍ FUE EL 12 DE MARZO

Desperté como a las 12:40 del mediodía aquí en Portland, mientras la radio me daba cachezatos hablando de la muerte de Jorge Guinzburg; salí de mi habitación hacia la cocina en busca de un desayuno algo tardío, mientras charlaba y nos veíamos con mi novia a través de la computadora. Luego del desayuno me puse a lavar los trastos que utilicé para prepararlo, y los que habían quedado de la noche anterior. Había ya lavado casi todo, sólo quedaba por limpiar la jarra de la cafetera eléctrica y sus adyacentes. La cuestión es que desde el vecino secaplatos a una de las tazas que allí estaban escurriendo no se le ocurre mejor idea que caer dentro de la piletita, y dió de cotelete contra la jarra de la antedicha cafetera, dividiéndola en dos hemisferios que encastran perfectamente pero que son un tanto irregulares. Salí en busca de una casa de venta de artículos de bazar, o algo que se le asemeje, tratando de ver si podía encontrar un sustituto para la malograda jarra. En el primer lugar al que acudí me señalaron muy cordialmente que ellos no comerciaban esa clase de productos, pero como a dos cuadras yendo para allá y a sólo una cuadra yendo por acá tal vez podría conseguir la solución. Me dirigí por acá, y no era una cuadra sino dos, y habiendo expuesto mi problema me dieron un papelito con un número telefónico gratuito y con datos de www de algo que sería como "todojarrasdecafeteraeléctrica". Allí mismo me ví tentado por una cafetera espresso importada de italia. Estaba muy linda sobre su estante... plateada... brillante... portentosa... y no pude resistir la tentación. Además compré repuestos para el filtro, porque cuando la goma ésa se caga el café se desparrama y te enchastra toda la cocina.
Fuí caminando luego, esta vez para allá. Seguía sin poder creer los cachetazos que me dió la radio al despertar; también recordé que hoy cumplen años mi amigo Pablo Lemos, mi amiga y casi pronta a parir Estefania Testa (ambos en Argentina) y mi compañero de trabajo Andrey Vasilev. Llegué allá. Tampoco encontré nada. Ahí me dí cuenta de las diferencias notorias entre mi mentalidad y la de los gringos. Yo por allá por Villa Ortúzar hubiera conseguido en cualquier bazar una buena jarra sustituta que te la voglio dire. Caminé ya resignado hasta la parada de lo que aquí llaman "street cars", que supongo que son como los viejos tranvías, pero con actualización post 2000. Me fuí al circo, y me encontré con mi roommate (compañero de apartamento) y le mostré y le expliqué como es que funciona mi nueva adquisición. Creo que entendió. El baterista del show que nos oyó conversar nos dió una idea respecto de la jarra quebrada, que pondremos en práctica, y luego contaré como nos fue con eso. Un rato más tarde hablé con mi novia por teléfono. Después el show, la lluvia fuerte de esta noche, luego un tanto más ligera, y a tomar el bondi que pone la empresa para volverse a casita. Andrey Vasilev se quedó con parte del elenco en la cantina del circo brindando y celebrando por su día. Pablo Lemos en Chacabuco (supongo), y Estefania Testa y su panza felices en Buenos Aires.



Es que tenía ganas de escribir algo.

miércoles 12 de marzo de 2008

PASEN Y VEAN



..Y es así nomás... junté coraje y me decidí a ocupar este espacio. Llevo en este viaje algo más de tres años y afortunadamente no perdí la capacidad de asombro. He recorrido ya muchas ciudades de Canadá y de Estados Unidos, y por suerte sigo tan entusiasmado como en aquellos días de finales de enero de 2005 cuando recibí esta propuesta de trabajo que sin dudas le dió un giro de 180 grados a mi vida. Les juro que no ha sido nada fácil decidirme a aceptar, porque se entremezclaron cuestiones de incertidumbre por llegar a un lugar desconocido, alejarme de mis afectos, temores por enfrentar un nuevo ambiente de trabajo, y la contrariedad de chapucear en inglés (como lo hacía en ese entonces) para comunicarme y expresarme.
En estos momentos nos encontramos trabajando con el show en la ciudad de Portland en el estado de Oregon, y yo estuve unos días ausente del trabajo como consecuencia de una intervención quirúrgica en mi ojo derecho a causa de un desprendimiento de retina, que gracias a las manos del doctor Witherspoon y la doctora Flaxel pude recuperar sensiblemente la capacidad de mirar por dicho ojo. Aún veo distorsionado, pero mucho más claro que cuando a la retina le dió por despegarse.
Este es el punto de partida. Si tienen preguntas y cuestiones diversas, serán leídas y recibidas. Como colofón, unas fotitos de mí mismo en el espectáculo.




Bienvenidos.