Y llegué al hotel apresurado y casi sin aire; apresurado, como cuando aquella vez en la cual (aún estando mi hermana Romina de visita por tierras ibéricas) me dirigía hacia la conserjería del hotel y tuve la ocasión de comprobar la existencia de un segundo peldaño no contemplado por mí y la posterior confirmación a renglón seguido de la pétrea dureza del piso que forma parte de la entrada principal del edificio que nos albergaba; casi sin aire, como cuando estábamos parados, también en la misma entrada principal, con las dos Camilas y Eduardo comenzando a irnos hacia el restaurante italiano La Tagliatella a compartir una cena y de pronto, como un milagro, como si se tratara de una aparición mágica, se aproximó ante los ocho ojos incrédulos el actor Viggo Mortensen extendiéndome su mano y felicitándome por mi trabajo en el show que él mismo, junto a la actriz Soledad Villamil y otras personas con quienes rodaban la película "Todos tenemos un plan", habían presenciado el día anterior.
Una vez llegado a la conserjería avisé de mi olvido al encargado, y en unos minutos consiguió que me devolvieran el dichoso teléfono. Me despedí agradecido, regresé al taxi y a los pocos minutos continué con el trámite interrumpido en el aeropuerto. Más tarde al entrar al charter se sentía un vaho humano bastante denso y abrigador que tuvo su razón de ser por la falta de aire acondicionado en el sector de pasajeros de la nave que estabamos abordando. El vuelo fue agradable y cabe consignar que pasados unos 15 minutos de iniciado, la cuestión térmica fué solucionandosé y el baño turco dejó paso a una temperatura más agradable. Al descender del avión se caminó un largo trecho hasta donde se recogía el equipaje. Conseguí un carrito, cargué sobre él mis maletas y me dirigí hacia el autobús que nos conduciría hacia el hotel, lugar al que llegamos luego de unos veinte minutos de viaje.
Dejé mis cosas en la habitación y bajé a pedir el nombre de usuario y contraseña para conectarme a internet. El gentil empleado me dijo que el acceso a internet era libre y sin contraseña. En ese mismo instante el bajista del show Nathan Lerohl pasó a mi lado. Le pregunté hacia donde se dirigía, respondió no sé y repliqué vamos juntos. Luego dijo que andaba con ganas de pizza y que había visto una pizzería enfrente, y allá fuimos. Resultó que el dueño de la pizzería Don paco es un tipo muy gentil y atento con los clientes, y que además la pizza estaba buena. Luego llegaron Inna Teslenko y Guillaume Breton, y se sentaron a comer en la misma mesa con nosotros. Finalizada la cena opté por ir a dar una vuelta por los alrededores, averigüé donde había un OpenCor abierto, hice unas compras y regresé al hotel para descansar.
Habían pasado varios minutos de las 12 del mediodía cuando desperté, preparé y tomé mi desayuno junto con los medicamentos contra el vértigo. Más tarde me conecté a internet, y al poco rato tuve noticias de Coqui desde Chile, tras tres días de un preocupante silencio. La llamé, conversamos un buen rato y luego salí a caminar por la parte más antigua de la ciudad.La imponencia de Sevilla se hizo presente delante de mis ojos dándome la bienvenida, y su perfume flamenco anciano, eterno e inextinguible se me ha ido metiendo poro a poro. Sus callecitas lucen veredas muy breves cual minifaldas y es encantador advertir la sinuosidad en su serpenteante trazado.
Y anduve esas calles sin destino claro, dejando que mis pies me lleven y me dí a la sorpresa que generan los sitios desconocidos, disfrutando del paseo incierto que luego de media hora de andar me condujo hasta una plaza que ni sé como se llama... y desde allí emprender el camino de regreso al hotel. En el camino había visto un estanco donde se vende tabaco; entré y pregunté si vendían pipas. El señor de la tienda me indicó que caminando una cuadra, doblando a la izquierda, andando dos cuadras más y doblando a la derecha y siguiendo camino unos metros más iba a llegar a otro estanco llamado El Palacio del Fumador y allí sí vendían pipas. Luego de ver cinco o seis diferentes, elegí mi nueva pipa (la pipa comprada en Kazan se me quebró) y volví caminando al hotel por la misma ruta por la que ya había transitado.
Cuando regresé al hotel, volví a lo de Don Paco y me clavé otra pizza finita y crocantita. Rato después me fuí a comprar una tarjeta SIM para entrar a internet y después al supermercado de El Corte Inglés a comprar agua, frutas, café, leche, spaghettis, arroz integral y lentejas. Ya de vuelta en el cuarto del hotel pedí que me revisaran la heladerita porque no enfriaba y resultó que había un interruptor en off que la mantenía apagada. Volví a meterme en internet y de a poco y por cuentagotas iban llegando noticias sobre un cuerpo encontrado por la zona oeste del Gran Buenos Aires, que más tarde, desgraciada y lamentablemente terminó con la confirmación de que se trataba de Candela. Imposible sentir lo que debe estar sufriendo la familia de la nena, pero sólo de imaginar en algo similar con mis seres queridos me aterra.
Ahora ya son más de las tres de la madrugada... en la radio Lanús le acaba de empatar a Godoy Cruz por la Sudamericana... logré conectar esa SIM y ya tengo internet más veloz... los spaghettis de las 23 no estaban del todo mal... volví a llamar a Coqui y la conversación ha sido un tanto distante pa' mi gusto... en la radio Lanús le acaba de empatar a Godoy Cruz por la Sudamericana... escribo estas líneas con mi computadora sentado en una fría silla metálica que se encuentra en el balcón de mi cuarto de hotel mientras veo como emerge el humo de mi pipa a causa del consumo del tabaco que se encuentra en su interior... humo... humo... humo... muchos son los responsables de que se hayan hecho humo la vida, la inocencia, los sueños y las ilusiones de una hermosa nena que se llama Candela...

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